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sábado, 17 de mayo de 2014

Iván Illich - Laura Huerta Aguayo



Iván Illich piensa que la escolaridad no es beneficiosa y corrompe la educación. Por ello quería promover un nuevo modelo de educación.

Como el modelo que estaba implantado era un modelo que se basa en las notas, títulos… más que en realidad enseñar a los niños a pensar y reflexionar sobre las cosas que se enseñan y dándole sentido a la mera teoría.


También creía que en la escuela había desigualdades, lo que imposibilitaba el crecimiento en los conocimientos y pocas expectativas de futuro, en las personas más desfavorecidas económicamente.


En su idea de descolarización, tenía en cuenta los contextos que rodean a la escuela: económico, social, y político.

Teniendo en cuenta estos contextos y el momento donde Iván Illich propone estas ideas, quería radicar con el pensamiento de la escuela como plena mercancía de conocimientos y que no iba más allá, dejando al hombre sin desarrollarse de la manera más integral pasando por todos sus fases, de niño a adolescente, a adulto, y a la madurez.

Otra critica que le hacía al modelo de escuela, era la excesiva programación de todo, horarios, obligatoriedad de asistencia… Creía que el hombre aprendía más fuera de la escuela según sus valores e intereses.


En su modelo creía que el hombre podría ser más autodidacta, y aprender de los ambientes que le rodeasen. De esta manera el hombre se sentiría más motivado en lo que estuviera haciendo y aprendiendo, no dejando su aprendizaje en manos de otros.


La motivación es muy importante y muchos niños ven la escuela como una prisión, en la que se realizan trabajos para obtener una recompensa, que lamentablemente es una nota o un título, sin tener en cuenta los conocimientos adquiridos y las habilidades que se vayan desarrollando.


Concluyo diciendo que el modelo que propone Iván Illich, es un buen método pero poniendo algunos límites, y no en los niños, sino en cuestiones más organizativas como tiempos, o espacios. Teniendo esa idea más autodidacta, no existiría la escuela, quizás solo personas trabajando un poco de guía en su proceso de aprendizaje y la educación no sería “igualitaria” para todos.


Iván Illich: “Casi todos debemos nuestro conocimiento de la realidad, nuestra comprensión de la vida y del trabajo, a una amistad o amor, a la televisión o a una lectura, al ejemplo y al estímulo de nuestros semejantes”.

Iván Illich - Corina Petronela Gheorghes

   

 Iván Illich (Viena, 4 de septiembre de 1926 - Bremen, 2 de diciembre de 2002) fue un pensador austríaco polifacético y polémico, clasificado por muchos como anarquista, autor de una serie de críticas a las instituciones clave del progreso en la cultura moderna.

    Este autor, reconfiguró la pedagogía libertaria al realizar una crítica a la escuela burguesa entendiéndola como centro de reproducción del modo de producción capitalista y como espacio de alienación que embrutece al estudiante para someterlo a los intereses del estado y de particulares que buscan beneficiarse del conocimiento impartido por los profesores y las directivas de los claustros educativos. Esas escuelas del odio que siguen existiendo en la actualidad configuran el modo de vida del estudiante convirtiéndolo en simple mercancía del sistema capitalista. Al salir de la escuela ocupará un puesto en el escalafón de los más fuertes: simple consumidor del engranaje mercantil de una sociedad idiotizada. De esta manera la escuela forma a un estudiante pasivo y competitivo que lo único que le interesa es escalar en la esfera social para poder llegar a tener mansiones lujosas y derrochar el dinero en esos centros del consumismo llamados centros comerciales. El estudiante se moldea así un mundo diferente en su mente donde el ansia de comprar y convertir en mercancía su conocimiento es requisito para pertenecer a la moderna sociedad. Esa mercantilización del conocimiento es consecuencia de la alienación que sufre el niño en la escuela donde se le enseña a ser explotado y oprimido para mantener el statu quo actual. De esta manera la alienación se convierte en un arma para las instituciones que sirviendo a los intereses particulares de unos pocos esclavizan a la clases subalternas.

    Ese servilismo de las escuelas se ve reflejado en la sumisión de los educandos  a los entes del control y el orden pues se les enseña a obedecer las leyes y no violarlas, a quedarse callado frente a las injusticias del sistema y a no reaccionar contra los cuerpos represivos estatales. De esta manera se crea un círculo vicioso que considera a los servicios, que prestan las instituciones, como moralmente necesarios olvidando que son ellos los que degeneran la sociedad convirtiéndola en un rebaño que sigue a su pastor. Sin embargo la escuela no puede cumplir ese deber sola pues necesita de hombres y mujeres que adiestren a sus alumnos.

    El profesor aliena al estudiante y termina convirtiéndole en un agente pasivo. Esta función principal del educador hizo pensar a Illich en una reformulación del papel del profesor en la escuela ya que consideró que los alumnos no tienen necesidad de una autoridad que les esté diciendo qué hacer o no. Así, el niño aprende a vivir en la cotidianidad lejos del adiestramiento que le imparte el profesor en la escuela a través de la jornada completa.



    En la escuela también se refleja la brecha entre los que tienen mucho y los que tienen poco a pesar de que se intente crear una educación gratuita y de calidad la desigualdad económica y cultural será decidiendo quienes pueden o no seguir sus estudios o ascender socialmente en busca del cruel cargo de explotador. La escuela a pesar de que se le intente realizar algunos cambios, tiene un currículo oculto que vigila al educador y lo somete a los dictámenes del Estado y el capital. La escuela sigue siendo un privilegio de unos pocos pues los escalones más altos de la educación siguen siendo ocupados por las clases altas y medias a la vez que los hijos de la clase obrera tienen pocas oportunidades para acceder a la universidad.

Iván Illich - Cristina García Velasco

Iván Illich, (Austria 1926 – Alemania 2002), fue un pedagogo y ensayista mexicano de origen austríaco. Es el creador de una propuesta pedagógica más radical y revolucionaria llamada “corrientes de desescolarización” que empieza por establecer de forma tajante que la mayor parte de los conocimientos útiles para un individuo de la sociedad contemporánea se adquieren fuera de la escuela. Una vez establecido este principio, Iván Illich propone “la educación desescolarizada”. 


Iván Illich lo que quiere es fomentar el aprendizaje informal y potenciar la creatividad del individuo dentro del entorno social en el que se mueve, sin someterlo a los rígidos estamentos de la escuela institucional. Para mí el tipo de aprendizaje que quería promover no es factible, ya que pienso que la escuela es necesaria para el desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje de los alumnos, tanto en conocimientos como a la hora de relacionarse con los demás. No estoy de acuerdo con que las personas podamos aprender fuera de ella, sí que es cierto que no todo se aprende en la escuela, sino que también se aprende en el ámbito familiar, social… pero lo ideal es un poco de cada uno de ellos. Muchas veces los alumnos no quieren aprender dentro de la escuela, pero este problema, la mayoría de las veces es culpa de los maestros que no se molestan en motivar a los alumnos. 


Hay un factor que Iván Illich considera importante al igual que yo, y es que los niños aprenderán a través del juego, y no mediante fichas ni de forma “seria”, sino siempre con algo que a ellos les motive y les guste. Otro inconveniente que tiene la escuela, y que estoy de acuerdo con él, es el abuso que tenemos sobre las calificaciones, ya que esto reduce la libertad de aprender, puesto que si no te da la nota para lo que te gustaría estudiar, no puedes acceder y en muchas ocasiones se acaba estudiando algo que realmente no te gusta o no te llena del todo.

Iván Illich - Silvia Fuentes Brihuega

ivan illich.jpgIVÁN ILLICH

“La sociedad desescolarizada”


Iván Illich (Viena, 4 de septiembre de 1926 - Bremen, 2 de diciembre de 2002) fue un pensador austríaco polifacético y polémico, clasificado por muchos como anarquista, autor de una serie de críticas a las instituciones clave del progreso en la cultura moderna. Se ocupó en formular profundas críticas a la educación escolar, la medicina profesional y de patente, el trabajo ajeno y no creador, y el consumo voraz de energía necesaria para el desarrollo económico como una negación de la equidad y la justicia social, entre otros muchos temas.
Tuvo su momento de esplendor al conocerse sus primeras publicaciones en los años 70, para caer luego en un ciclo de reinterés y aparente olvido, pues su lectura y relecturas están ligadas al surgimiento de diversos movimientos sociales (ambientalistas, equidad, minorías).
Su libro más aclamado fue La sociedad desescolarizada (1971), una crítica a la educación tal y como se lleva a cabo en las economías "modernas", pues considera que la educación tal y como se vive en ellas, se reduce al consumismo, forzando a los aprendices a cursar un currículo obligatorio.
Illich elige la escuela como paradigma de la institucionalización de valores, de los contradictorios efectos de la planificación burocrática en la sociedad consumiste que prevalece en nuestros días, para llegar a plantear la necesidad de desarrollar una nueva actitud hacia el hombre mismo, envuelto en la ritualización del “progreso”. El mito del progreso como un proceso lineal, ha comenzado a desvanecerse. El autor evidencia que todo poder institucional reside en lo que denomina su “curriculum oculto’, evidencia también que cualquier intento por cambiar las instituciones, comenzando por la escuela dado su papel de principal legitimadora de los valores sociales y de iniciadora en el consumo ritual, es un intento por cambiar el sistema social del cual forma parte.
Las soluciones propuestas por Illich a la escolarización actual, carecen en cierto grado de solidez pragmática, pero esta deficiencia se opaca ante la lucidez de su análisis de lo que bien podemos llamar “contaminación ideológica”, quizá el efecto más desastroso del desequilibrio humano y natural que caracteriza al mundo de hoy
Así pues, la Sociedad Desescolarizada resulta ser un libro de gran interés no sólo para todos aquellos inquietos por la crisis educativa que buscan alternativas coherentes para el aprendizaje, sino, y quizás más importante, para todos los interesados en un cambio radical del hombre y la sociedad, por tanto, lleno de observaciones críticas sobre los planes de estudios de su tiempo, el libro puede parecer desfasado, pero sus afirmaciones y propuestas básicas siguen siendo tan radicales hoy como lo fueron en su momento.

BIBLIOGRAFÍA

Recuperado el 25 de Abril de http://es.wikipedia.org/wiki/Iv%C3%A1n_Illich
Propios conocimientos y opinión personal.


Silvia Fuentes Brihuega